viernes, 19 de abril de 2013

Cristina Maristany: "El tren de los heridos"





Silencio que naufraga en el silencio
de las bocas cerradas de la noche.
No cesa de callar ni atravesado.
Habla el lenguaje ahogado de los muertos.

Silencio.

Abre caminos de algodón profundo,
amordaza las ruedas, los relojes,
detén la voz del mar, de la paloma:
emociona la noche de los sueños.

Silencio.

El tren lluvioso de la sangre suelta,
el frágil tren de los que se desangran,
el silencioso, el doloroso, el pálido,
el tren callado de los sufrimientos.

Silencio.

Tren de la palidez mortal que asciende:
la palidez reviste las cabezas,
el ¡ay! la voz, el corazón la tierra,
el corazón de los que malhirieron.

Silencio.

Van derramando piernas, brazos, ojos,
van arrojando por el tren pedazos.
Pasan dejando rastros de amargura,
otra vía láctea de estelares miembros.

Silencio.

Ronco tren desmayado, enrojecido:
agoniza el carbón, suspira el humo
y, maternal la máquina suspira,
avanza como un largo desaliento.

Silencio.

Detenerse quisiera bajo un túnel
la larga madre, sollozar tendida.
No hay estaciones donde detenerse,
si no es el hospital, si no es el pecho.

Para vivir, con un pedazo basta:
en un rincón de carne cabe un hombre.
Un dedo solo, un solo trozo de ala
alza el vuelo total de todo un cuerpo.

Silencio.

Detened ese tren agonizante
que nunca acaba de cruzar la noche.

Y se queda descalzo hasta el caballo,
y enarena los cascos y el aliento.


Miguel Hernández

Don Martín de la Gaita: un escrache surgido del siglo XVII










Un Paseo con especial orgullo

Su Director y productor nos dio personalmente su autorización para proyectar "Paseo" en la "sobremesa republicana" del Ateneo de Madrid. Para ello hubo que interrumpir la exitosa e ilimitada actuación de Alfaya y Cía. lo que, a buen seguro, alguien no nos ha perdonado aún.
El cortometraje de Arturo Ruiz e interpretado por José Sacristán, Paco Tous y Carlos Santos, que contribuía también a sembrar el despiste entre el público asistente de nuestras verdaderas intenciones, resultó muy aplaudido 

De fusilados y teólogos: Ricardo Zabalza y Juan José Tamayo



Intervención de Juan José Tamayo, director de la cátedra de Teología y Ciencias de la Religión en la Universidad Carlos III de Getafe.


"A los milicianos muertos" de Don Rafael Morales por Don Álvaro de Luna





A los milicianos muertos
 
¡Oh, cómo viven en mí
todos los míos que murieron!
¡Oh, cómo sangran mi alma
 oh, cómo siento en mis dedos
 la venganza de su muerte,
 la voz de sus labios secos!
¡Cómo siento yo en mi vida
la vida de todos ellos!
Sangre del pueblo mamé,
 sangre que la llevo dentro, :
 y no me la matan, no,
ni las balas, ni el acero,
ni la acobardan los látigos,
ni me la secan los fuegos,
que mi sangre no es mi sangre,
mi sangre es de todo un pueblo;
que es mi sangre roja, roja,
y mis padres dos obreros.
 Nació mi puño cerrado
 y con él cerrado muero.
Yo tengo en mis ojos, vivos,
a los míos que murieron,
y son carne de mi carne;
yo soy vida de mis muertos.
¡Que los fusiles fascistas
no puedan dejarme ciego!
¡Que mientras yo tenga ojos,
que mientras yo tenga pecho,
 estarán viviendo en mí
corazones en silencio!
¡Ay, cómo os tengo en mi frente,
allá muy dentro, muy dentro,
a todos los que dejasteis
la vida por nuestro pueblo! 

Rafael Morales (1937)

Germán Torres: "Campo de los Almendros" de Max Aub


“Estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides nunca pase lo que pase, son lo mejor de España, los únicos que, de verdad, se han alzado, sin nada, con sus manos, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo,a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero.
Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo.
No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides.
Max Aub Campo de los Almendros (1968)

Germán Alonso. Reflejo en el tiempo.




El héroe total -
Germán Alonso Pérez

Hermano, mira en ti. Más que en mi mismo,
mira en ti, que aún su verde sol te abrasa.
Mas no, no. Porqué tú ni tan siquiera
tuviste adolescencia, hijo de España.

Siempre fuiste heroísmo. Algo tan serio,
que me pone en los ojos más que lágrimas.
Algo tan grave, hermano, tan profundo,
como el sentirse lleno de estocadas.

Ni siquiera niñez. Yo tuve una
como un cuento ilustrado con estampas.
Fui quizá un niño un poco solitario.
Mas niño al fin; al menos en el alma.

Pero, hermano, tú...; tú, hermano mío,
todas las destrozaste. Fue tu infancia,
tu adolescencia fue, tus juventudes
- tu ahora -, un heroísmo. Y... no se acaba.

                                             José Luis Gallego